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IV Jornadas Técnicas de Producción de Leche: Lo que se hace fuera y lo que se puede hacer aquí

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11.03.2011

Las IV Jornadas Técnicas de Producción de Leche organizadas conjuntamente por Africor Lugo y Afriga, con la colaboración de Xenética Fontao y la compañía Alltech, les presentaron esta mañana en la facultad de Veterinaria a cerca de los 300 ganaderos asistentes los modos de trabajo de las explotaciones lecheras del estado americano de Wisconsin y las nuevas técnicas de ensilado que se están probando actualmente en una granja de Salamanca. El acento lucense lo puso el CETAL con el retrato de la industria gallega de la leche en el mercado.

En la inauguración participaron los presidentes de Africor Lugo y de Afriga, Xosé Manuel Tejado y Juan Novo, respectivamente, y el director xeral de Producción Agropecuaria, José Álvarez Robledo.

En su intervención, y respecto a las políticas de la Xunta, Robledo destacó la creación de la marca Galega 100%, “destinada a valorizar y dar nombre a nuestra producción”, como el primer paso dado en el marco de un plan estratégico de apoyo al sector agroganadero. “Hay que hacer una labor de comunicación para que quede claro qué es lo que hacemos y qué pasaría si no existiera un producto de calidad”, resumió. Refiriéndose también a los desajustes entre la oferta y la demanda de materias primas y a los diferentes precios a los que dan lugar, subrayó que “es clave optimizar lo que nosotros hacemos para sacar el máximo rendimiento y sin perder un céntimo”.

El director xeral calificó de “superadecuado” el programa de las jornadas, que este año abrieron con las charlas de un ponente de los Estados Unidos, Tom Lorenzen, especialista en producción de leche de Alltech.

LA PRODUCCIÓN EN CLAVE AMERICANA

Lorenzen le recomendó al auditorio mejorar el rendimiento de las explotaciones en base al cuidado del entorno de la vaca y de la rutina y el equipo de ordeño.

El bienestar de las vacas

El bienestar animal depende en buena medida del estado de los cubículos del establo y Tom hizo especial hincapié en los siguientes aspectos: no tener cubículos rotos y disponer de un cubículo por vaca; diseñarlos con la longitud suficiente (de 18 pies en su recomendación) para que las reses puedan tumbarse rectas y con el límite del pecho de la vaca no muy grande para que ésta pueda levantarse hacia delante; y levantar la barra del cuello lo que haga falta para evitar lesiones en la cruz y que la vaca esté con medio cuerpo fuera del cubículo. “Si hay un cubículo mal o más vacas que cubículos, habrá superpoblación en los pasillos y eso siempre va a tener consecuencias negativas para la vaca: menor producción de leche, problemas reproductivos o comida compulsiva”, concluyó.

Otro de los elementos determinantes del llamado cow comfort son las camas y Lorenzen insistió en la conveniencia de usar las de arena frente a las de colchón, puesto que en ellas el animal pasa más tiempo acostado y, por lo tanto, fluye entre un 25 y un 35% más de sangre por la ubre y eso se traduce en una mayor producción de leche. Además, resaltó que son muy frescas en verano, muy cómodas para las reses, muy buenas para la tracción de las patas y muy higiénicas, ya que “la arena, al ser inorgánica, no favorece el crecimiento de bacterias y eso es una gran ventaja de cara a la mastitis”. Ellos, en Wisconsin, las mudan cada 3 días: “cada minuto menos de mantenimiento [de las camas de arena] son 28 minutos menos de descanso de las vacas”, afirmó. Esta arena la manejan con separadores, la dejan escurrir durante 2 o 3 días y luego la reutilizan.

Asimismo, recomendó mantener los bebederos con agua limpia y asegurarse de que las vacas tengan amplitud entre ellos y la pared; especificó concretamente que “debe haber como mínimo 3,6 metros entre las vacas que están bebiendo y las que están pasando por detrás”. Para las vacas secas sugirió que el ganadero reserve 14 metros cuadrados por vaca, así como 90 metros cuadrados en el caso de los comederos.

El último punto importante que trató en bienestar animal fue el de la necesidad de luz diurna en los establos, solucionada en los más oscuros con sistemas de tubos solares.

Como innovación aplicable a las instalaciones mencionó el empleo de nailon en vez de acero en las arrobaderas, algo que Lorenzen ya había visto 8 o 9 años antes en Israel y que ahora se estila en los Estados Unidos.

El ordeño

En esta segunda parte, Tom Lorenzen se centró en las formas de incrementar la calidad de la leche del rebaño, lo que supone reducir el recuento de células somáticas en los tanques de leche hasta un promedio de 100.000. Este objetivo, según Lorenzen, pasa por evitar la transmisión habitual de gérmenes mediante las manos, la masificación de vacas, el material de lavado, la cama, el suelo, el agua de lavado, la leche contaminada y el equipo de ordeño, pues todos estos elementos pueden ser foco de mastitis.

Entre las medidas aportadas por este ponente se encuentran a mayores la utilización cuidadosa de toallas para limpiar los pezones, el chamuscado de los pelos de las ubres 2 semanas antes del parto y también en el periodo de secado, la colocación del brazo de las pezoneras en ángulo de 90 grados con la ubre o la alineación equilibrada de las marcas de los recubrimientos de las pezoneras, por ejemplo.

En resumen, para él el proceso de ordeño se basa en limpiar de suciedad las tetillas, masajearlas, desinfectarlas y secarlas, y siempre en el mismo orden: primero las delanteras y a continuación las traseras. “Un buen proceso reduce las células somáticas, causa menos contaminaciones y, aun así, hay un 15% de riesgo de mastitis”, sentenció.

También le dio mucha importancia al tiempo que se tarda en colocar la pezonera, fijando como reto hacerlo en 60-90 segundos: “cuanto más rápida es la preparación, más rápido se ordeña  la vaca”.

La nota con la que terminó su ponencia se la dedicó al post-dipping por su papel fundamental para recubrir el film de leche que queda en el pezón, con la finalidad de evitar que las bacterias tengan acceso a un medio de cultivo que les es favorable.

ALTERNATIVAS DE ENSILADO

Jesús Mantilla, veterinario especialista en ovino de leche del grupo OCEVA, y Alfonso Laso, de Ensilado Laso, compartieron con el público las nuevas técnicas de ensilado que están llevando a cabo en la explotación de Alfonso.

Cuatro son las alternativas a los forrajes de alfalfa deshidratada por las que apuestan hoy por hoy: los henos de avena, los microsilos de silo de maíz, los microsilos de silo de maíz mezclados con girasol (en una proporción del 70 y el 30%, respectivamente) y el pastone. Con el pastone están obteniendo muy buenos resultados y, de hecho, señalaron varias ventajas frente al grano de maíz, como que tiene un 70% de materia seca, que se recoge 40 días antes que el grano, que la máquina no lo aplasta y que aumenta la digestibilidad en el rumen, con niveles un 20% superiores al grano de maíz. Asimismo, citaron como ventaja de los microsilos de maíz y girasol el aumento de proteína y grasa.

En su charla, Mantilla recalcó el momento de la recogida como clave del ensilado. En su opinión, es básico hacer el corte en el momento idóneo y elegir este momento según la especie: en el abotonamiento o en el 10% de floración en leguminosas; en el encañado o espigado (a 40-45 centímetros) en hierba; según el estado de las leguminosas en mezclas; cuando el grano está pastoso-vítreo en maíz, y cuando es pastoso-blando o al principio de la floración en cebada y centeno.  

GALICIA EN EL MERCADO LÁCTEO

En la conferencia de la tarde, el director del Centro Tecnolóxico Agroalimentario de Lugo (CETAL), Eduardo Vidal Baamonde, reconoció durante su intervención, después de hacer un análisis pormenorizado de la situación del mercado lácteo a escala mundial, que las explotaciones gallegas no están realmente preparadas para competir en un escenario libre de cuotas de producción y muchas de ellas serán víctimas de un nuevo proceso de reconversión “brutal” si no son capaces de reducir de manera drástica los costes de producción y de darle mayor valor añadido a la leche.

En ese sentido, recordó que “la máxima producción en una granja no es el mismo que el máximo beneficio” y señaló como principales problemas por parte del sector productor que los ganaderos “no realicen estudios de viabilidad económica de sus inversiones”, que “utilicen demasiado pienso” para alimentar a sus animales y que “no profundicen en la cadena de valor”.

También quiso recordar que las industrias de capital nacional se encuentran en una situación “de debilidad” frente a sus competidoras. De hecho, ninguna de ellas figura entre las 21 compañías más importantes del sector en el mercado mundial. Entre otros problemas, lamentó que la distribución “utilice la leche como reclamo” y que las propias empresas centren su negocio en la comercialización de leche líquida y no en la elaboración y venta de productos transformados.

Vidal Baamonde resumió el peso de nuestra industria en cifras, porque sólo entre el 1 y el 5% de las referencias de leche UHT que se pueden encontrar en las estanterías de dos grandes cadenas de distribución de ámbito nacional son gallegas, mientras que las de yogures apenas aparecen en los lineales. Choca esa escasa presencia con el hecho de que Galicia concentra el 37% de la producción española, con 13.000 explotaciones y un volumen de negocio que se aproxima a los 600 millones de euros.

Además, Galicia sólo aglutina el 5% de los proyectos de investigación para generar mayor valor añadido que se están desarrollando en todo el país. La desproporción es evidente, según Vidal Baamonde, y demuestra que los recursos destinados a I+D+i “crecen a un ritmo más lento en el sector agroalimentario”. De hecho, mientras que en la Comunidad gallega están en marcha 81 proyectos en 10 centros, en otras regiones, como Cataluña, funcionan 16 instalaciones experimentales, que trabajan en 349 investigaciones.

 

 

 

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